El Poder Judicial llegó al último ayllu Inca (y viceversa)

La nación Q’eros es conocida mundialmente como el «último ayllu inca» por ser heredera de tradiciones ancestrales que conserva y protege con orgullo y esfuerzo. Pero pocos saben que hace un par de años, a pedido de sus pobladores y autoridades, se instaló un juzgado de paz y que ha venido atendiendo de manera continua.

¿Claudicaron los Q’eros a su cultura al aceptar una autoridad extraña impuesta por el Estado? De ninguna manera, por el contrario, se trata de un ejemplo interesante de interculturalidad en la administración de justicia. Acompáñeme a conocer un poco más sobre esta experiencia.

¿Quiénes son? ¿Dónde están?

Los Q’eros, a diferencia de muchas comunidades campesinas, mantienen manifestaciones culturales tradicionales desde la época prehispánica, lo que se refleja en su práctica de la religiosidad andina, la alta tecnología agrícola, la artesanía textil, la medicina tradicional, actos rituales, festividades y especialmente su estrecha relación con la tierra y sus montañas. Es por la relación de estas prácticas con el pasado histórico que Q’eros es considerada el último bastión inca, gracias a la protección de sus montañas y sus sagrados Apus. Para conocer más sobre la rica cultura de los Q’eros resultan recomendables documentales como el siguiente:

   

Rodeada de extensos picos nevados, cercanos a la cordillera del Vilcanota, la nación Q’eros se ubica a más de 5000 m.s.n.m. Su territorio es complejo, con diferentes pisos ecológicos que descienden hasta la cabecera del bosque o “monte” amazónico, a 1400 m.s.n.m.

El Poder Judicial llegó a Q’eros

El Juzgado de Paz de Q’eros fue creado el 29 de enero del 2013, mediante Resolución Administrativa N° 016-2013-CE-PJ del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, con competencia en las comunidades campesinas Q’eros Grande, Q’eros Totorani y Marcachea, del distrito y provincia de Paucartambo, región y distrito judicial del Cusco. La Corte Superior de Justicia de Cusco, a través de su Comisión de Justicia de Paz y la ODAJUP coordinó la implementación e inauguración de dicho juzgado, lo que se llevó a cabo el 26 de abril de 2013.

Foto1 copyLlegar a Q’eros fue toda una travesía. Recorrer sus caminos es sentirse observada por sus montañas y picos imponentes, es observar su entrañable belleza natural y regocijarse por la calidez de su gente. Así me sentí cuando caminé desde Pampaccasa (punta de carretera de la provincia de Paucartambo a Q’eros) más de 10 kilómetros hasta la población de Q’eros, junto a una comitiva que se esforzaba por llevar los materiales y logística para la implementación del nuevo Juzgado de Paz de Q’eros. El largo camino de herradura representó un desafío, especialmente por el traslado del mobiliario asignado al juzgado, que los comuneros asumieron con entusiasmo.

El 26 de abril de 2013 mujeres, niños y ancianos esperaban nuestra llegada; era un día de mucha trascendencia para la población de Q’eros, también para el Poder Judicial. No era para menos, era la primera vez que pisaban sus tierras diversas autoridades como el juez mixto de la provincia, el Presidente de la Comisión de Justicia de Paz de la Corte Superior de Justicia de Cusco, representantes del Ministerio Público, así como personal administrativo de la Corte Superior.

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Este hecho trascendental fue descrito de manera emotiva por el señor Benito Machaca, ex presidente de la Comunidad de Q’eros y gestor de varios proyectos —que incluyen la solicitud de creación del Juzgado de Paz, instalación de paneles solares, y actualmente gestor de radio y telecomunicaciones, entre otros—: «Kunan sumaq p’unchay llipinchispaq, kunan Estado achumun q’eros llaqtaman, yachankuña kausayninchista,llipin muyu llaqtakunapaq» («Hoy es un hito de acercamiento del Estado con el Pueblo de Q’eros, hoy existimos para los ojos del mundo»). Probablemente dijo esto, porque en Q’eros no existe servicios de instituciones públicas del Estado como un centro de salud, comisaría, entre otros. Sólo está presente una escuelita donde los niños pueden aprender a leer y escribir durante la primaria, luego algunos migran a la capital o a otras ciudades para continuar educándose, rompiéndose muchas veces, a consecuencia de ello, el ombligo cultural que los une a sus ancestros. Este es un punto importante porque la imagen de Q’eros como símbolo del mantenimiento y reproducción de la cultura tradicional andina no debe hacernos olvidar que los miembros de este pueblo son también ciudadanos peruanos y que el Estado debe atenderlos, respetando sus tradiciones culturales.
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El acto público de inauguración se realizó en medio de una ceremonia de agradecimiento ancestral a la Pachamama y los Apus, acompañada de música con instrumentos elaborados en base al cuero y cebo de la llama. Luego, conforme a ley, se hizo entrega de los distintivos, la mellada y la credencial a la nueva autoridad elegida y legitimada por la comunidad de la Nación Q’eros y el Poder Judicial.

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¿Por qué un juzgado de Paz en Q’eros?

La razón de haber solicitado un juzgado de paz en Q’eros no es precisamente la falta de autoridades jurisdiccionales que solucionen sus conflictos. De hecho, los Q’eros poseen una organización comunal dinámica, basada en el ayni, y desde sus ancestros, estratégicamente conocen lo que es útil y conservan lo tradicional adaptándose a los cambios actuales de nuestra sociedad. En cuanto a su administración de justicia, sus principales instituciones comunales son la Asamblea comunal, la junta directiva, la ronda campesina, el Comité de autodefensa, entre otros; con quienes de forma coordinada se solucionan los conflictos patrimoniales, familiares y organizativos surgidos al interior de su comunidad.

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En efecto, las 26 horas de viaje por camino de herradura hasta la ciudad de Paucartambo hacían que estas gestiones resultasen demasiado costosas y sacrificadas. Por ello vieron como una buena alternativa, contar con un juzgado de paz, pues tomaron conocimiento de que los jueces de paz cuentan con diversas facultades notariales en los pueblos donde no hay notario, tal como establece el artículo 17 de la Ley de Justicia de Paz (Ley N° 29824)

Conversando con el Juez de Paz

Debido a mis labores en la ODAJUP de la Corte del Cusco, he podido conversar en varias oportunidades con el señor Martín Machaca, actual Juez de Paz de la Comunidad de Q’eros sobre los primeros avances de la justicia de paz en su comunidad. Aproximadamente, cuando ya tenía seis meses en el cargo me comentó: «Comunidadpi manaraq nishu sadakuna kanraqchu, tranquilo kashayku; llaqtarunakuna hamunku ima quellaqay legalizanapaq, certificación ruwanapaq chayllapaq hamunku». Pero cuando el juzgado cumplió un año de funcionamiento, me dijo: «kunan llaqtarunakuna hamunku masta juzgaduman, hatunkamcheqkuna sasakunata manan allchayta atispa, ichaqa runakuna manan uyariykuyta ni kasukuyta munaspa hamunku juzgaduman» (tranducción en el cuadro siguiente).

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¿A qué se debe esto? Hay algo peculiar en este juez de paz deQ’eros, lo que de repente fortalece su legitimidad: el juez de paz es un Paco o comúnmente lo que llamamos en Cusco, un curandero andino. Se dice que nadie puede mentir ante un Paco, ni faltarle el respeto, porque de antemano él ya conoce la verdad a través de sus Dioses ancestrales, los Apus y su fe en la madre tierra y la coca.

Igualmente, al saber de la existencia de una sistema de justicia interno en la Comunidad de Q’eros “justicia comunal” le pregunte si él como Juez de paz coordinaba con las diversas autoridades comunales y cómo lo hacía, el Juez me respondió: «Juzgado de paz kashan,nishu Sasakuna allchanapa, kunan manchakunku juezta, noqa llankáni sumaq rimayruspa llipin autoridadkunawan, Rondas Campesinas, Central de autodefesawan hina. Comunidad Q’erospi uhupi sapanqa autoridadkuna yachankuña ima ruwayta sasakuna kaspa, hicha waca haykuqtin chaqraman, daño ruwakuqtin, presidente de inspección de daños allchan, chaymanta kan tasador nisqa, pay qhawan jayq’aman daño huñuchin chayta, ima sasakunapas comunidadpi allchakunmi, ima nishu sasakuna kaqtin juzgaduman jamunku. Juzgadoypi ch’uya simipi juramentota ruwaspa ch’uyata allchakun».(traducción en el cuadro siguiente):

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Colofón: Q’eros llegó al Poder Judicial

Foto5La justicia de paz permite superar diversas barreras de acceso a la justicia, como las geográficas, económicas, lingüísticas, culturales que separan al Estado de la población más vulnerable. En Q’eros la justicia de paz no solo ha servido para acercar a la población el acceso al servicio notarial, sino que también ha permitido, que poco a poco se vaya legitimando, sin trastocar su bagaje cultural, esto debido a que, el Juez no ha dejado de impartir justicia sino es en base a sus costumbres, tradiciones culturales y sobretodo en el idioma quechua, en una zona donde más del 80% de la población tiene como único idioma al quechua.

La Justicia de paz busca fortalecer los lazos de la justicia de paz y la justicia comunal respetando discrecionalidad del Juez de paz, quien puede acudir a sus conocimientos y prácticas culturales para solucionar los conflictos que a veces resultan complejos, como ubicar al abigeo del robo de ganados en la lectura de la coca.

Es por ello que ésta experiencia refleja también la llegada de Q’eros al Poder Judicial, porque permite que la administración de justicia se nutra también de su tradición cultural, y prácticas ancestrales en la solución de conflictos, tan importantes en un país tan diverso como el nuestro.

Escrito por:
Yolinda Gallegos
Oficina Distrital de Justicia de Paz de la Corte Superior de Justicia de Cusco

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