Julio César Chucuya Zaga: un magistrado intercultural

Julio César Chucuya Zaga nació hace 39 años en la provincia de Chucuito, al sur de Puno, actualmente es juez mixto de la provincia de El Collao. El 13 de marzo del 2015, emitió la primera sentencia en el idioma aimara, marcando un precedente importante para la justicia indígena en el Perú. Desde sus inicios trabajó con mucho ahínco en respetar los derechos lingüísticos de las personas que llegaban a él, dándose cuenta que gracias a su profesión tenía mucho que aportar a su comunidad y a su país.

A pesar de sus múltiples ocupaciones, Julio César mantiene un matrimonio sólido de 22 años y es padre de un adolescente de 19 años y una niña de 7. Su familia no podría sentirse más orgullosa de la gran labor que viene realizando y están convencidos que aún hay mucho más por venir.

PazAtiempo: ¿Qué lo motivó a ser juez?

Julio César Chucuya: Yo soy Juez Mixto y Unipersonal de la provincia de El Collao desde el 15 de agosto del año pasado y pienso que una de las aspiraciones de los abogados es tener una magistratura. Yo postulé a una convocatoria del Consejo Nacional de la Magistratura a nivel nacional, luego de haberme desarrollado personal y profesionalmente, y obtuve esta plaza de nombramiento.

En realidad parece algo trillado pero lo que sucede es que yo soy originario de la provincia de Chucuito Puno, concretamente del distrito de Juli y he visto, desde que tengo uso de razón, cuán importante y fundamental es poder comunicarnos a través del idioma nativo. Acá, en la zona sur de Puno, el 80% de la población habla el idioma aimara pero vemos que cuando van a las ciudades o a la capital, muchas veces la persona que llega del campo es maltratada y no se entiende el hecho de la necesidad de entender y respetar su idioma.

P: El dictamen de la sentencia en aimara ha sido un hecho muy importante para el respeto de las lenguas originarias de nuestro país, ¿cómo vivió usted este proceso?

JCCH: Se trata de un delito de violación sexual en una población campesina, donde la víctima es abusada sexualmente por su cuñado; en el juicio, cuando a esta persona le toca declarar pide hacerlo en su idioma, algo curioso ¿no?. El fiscal se opone porque menciona que la señora declaró en castellano en la fiscalía, entonces yo le digo que no, porque se le tiene que entender y si ella está pidiendo declarar en su idioma, tiene que hablar en su idioma.

Nosotros como operadores jurídicos estamos en  la obligación de escuchar en el idioma que ellos han solicitado, así que pese a la oposición, igual se hizo y con esto se ha motivado a tener audiencias con participación de intérpretes, no para el  juez, no para la agraviada sino para el fiscal y eso muestra que aún hay barreras que deben superarse.

Para mi, esta es la oportunidad de hacerle entender al Estado, ya que nosotros también somos parte del Estado, cuán importante es superar estas barreras lingüísticas. Hace más de 500 años que vinieron los españoles, ellos lo llamaron conquista nosotros invasión, pero hasta ahora hemos advertido que la población originaria sigue siendo sometida y eso considero que no ha sido atendido aún. Si nosotros tenemos instrumentos normativos nacionales, instrumentos normativos internacionales como el convenio 169 de la OIT, que claramente en su artículo 30 dice “informar sus derechos en su idioma”, pienso que no se está cumpliendo y como le digo, esa es la oportunidad para acercarnos al estado, acercar a la población y superar estas barreras.

P: ¿Qué es lo que le causa mayor satisfacción en su trabajo?

JCCH: Mi mayor satisfacción es que desde el día en que he asumido la magistratura he podido atender esta barrera lingüística que es un gran obstáculo. Pienso que los operadores jurisdiccionales tienen que conocer, entender el idioma aimara, que aún no todos lo hacen. Yo llevo adelante mis audiencias todos los días en aimara, para mí no es inconveniente, lo que sigue siendo un inconveniente es que para efectos de que conste en acta tiene que estar necesariamente en el idioma castellano.

Yo siento satisfacción de que esto haya alcanzado el impacto que se requiere, no tengo ninguna aspiración política, que esto quede claro, sino más bien una aspiración de que la población originaria sea tratada como corresponde.

P: ¿Qué expectativas tiene a futuro de la labor que realiza y de la política del Perú?

JCCH: Creo que todavía falta mucho por recorrer, por ejemplo decimos “yo me siento orgulloso de la cultura Inca, de mi pueblo, pero a la vuelta estamos diciendo oye indio o tu eres un cholo, tú no puedes mezclarte conmigo”.

JUEZ DE ILAVE2Considero que el Estado debe darse el tiempo de ver que en zonas donde predomina el idioma oficial aimara, el quechua y también como claramente establece el artículo 48 de la Constitución, las demás lenguas aborígenes, debería ocuparse el Estado en que sus operadores jurídicos, fiscales, abogados y sus magistrados se preocupen de respetar el idioma originario, porque sí es importante. Tenemos que superar las barreras, esto es fundamental para que los ciudadanos de esta sociedad pluricultural podamos interactuar, podemos conversar, podamos entendernos.

Mi aspiración personal es seguir cumpliendo mi labor como magistrado en este espacio de Ilave. Queremos cambiar la imagen que el poblador aimara tiene de la justicia, entendiendo y respetando su idioma y administrando justicia en función a ello; lo cual no implica no someterse a la administración de justicia comunitaria o a la justicia formal.

P: A nivel personal, ¿cómo es la relación con su familia?

JCCH: Tengo mi esposa y dos hijos. Mi hijo tiene 19 años actualmente está de cadete en la escuela militar de Chorrillos, mi hijita tiene 7, está en la  primaria, mi esposa ha estudiado nutrición humana, pero por atender  a los hijos,  así hemos quedado para que ella pueda educar a nuestros hijos, es que ha sacrificado su profesión. Somos una familia muy unida, desde los 17 años que nos conocemos con mi esposa, actualmente tengo 39 años, o sea ya son 22 años que no nos hemos separado.

Mi familia se siente muy orgullosos, satisfechos. Yo considero ser una persona honesta, humilde que es lo más importante. Siempre mi expectativa ha sido seguir haciendo mi labor de manera profesional, pero sin dejar de lado el desarrollo de mi familia.

P: ¿Cómo es el Perú que Ud. Quiere para su familia?

JCCH: Un país donde no haya discriminación. Nada más.

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Escrito por:
Lucinda Butrón
Docente de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima

Imágenes:
Wilmer Cabezas

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